imagen representativa de un rave hecho por hi quilla con un ambiente rodeado por vegetación

HI QUILLA: El renacer de la electrónica en Quillabamba

Existió un tiempo donde la música electrónica dejó de sonar en Quillabamba. Los raves, que resultaban ser más reuniones entre amigos y ese pequeño movimiento que iba surgiendo y cogiendo forma, simplemente se esfumó.

Lo que quedó fue un vacío para esas personas que buscaban algo distinto en la ciudad del Eterno Verano, algo más allá de lo común o tradicional.

Pero como toda escena que alguna vez existió, no desapareció del todo. Solo estaba esperando a alguien que la volviera a encender. Y así, casi sin planearlo, nació HI QUILLA.

🎆 Las fiestas que marcaron el inicio

Mucho antes de que existan marcas o eventos, antes de que se hablara de una escena como tal, durante el 2010 un grupo de jóvenes influenciados en sus viajes a Lima, empezaron a traer consigo una nueva forma de vivir la música.

No eran eventos masivos ni producciones complejas. Eran reuniones, “tonos” como los solemos conocer, espacios improvisados donde la electrónica comenzaba a encontrar su lugar.

Uno de los espacios donde se hacían es lo que hoy conocemos como «La Balsa Quillabamba».

Pero como suele pasar con muchos movimientos que nacen sin estructura, el tiempo hizo lo suyo. El grupo inicial se dispersó, cada quien siguió su camino y, poco a poco, la escena se fue diluyendo.

🌄 Un pasatiempo que evolucionó

Cuando esa escena ya parecía cosa del pasado, la llegada de esta década ínsito a que salgan aquellos quienes nunca dejaron de buscarla.

Sin nombre y marca, todo comenzó otra vez de forma simple: entre amigos, compartiendo música y organizándolo por el puro placer de hacerlo. Era, en esencia, lo mismo que años atrás había encendido la primera chispa: pasión por la música.

Más que crear algo nuevo, estaban recuperando una sensación.

La decisión de crear algo propio

Con el tiempo, las personas que asistían a estos encuentros comenzaron a repetir la misma idea:

¿Por qué no lo vuelven a hacer? Lo que al inicio era solo una sugerencia, poco a poco se convirtió en presión positiva. Ya había interés, había público, y sobre todo, había una oportunidad que nadie estaba tomando.

Fue en ese punto donde todo empezó a tomar forma.

Detrás del proyecto estaban dos hermanos, ambos influenciados especialmente por su hermano mayor a quien consideran un melómano, quien había sido clave para los dos en ese primer acercamiento a la electrónica.

Esa conexión no solo marcó el gusto musical, sino también la decisión de construir algo juntos. Y aunque en ese momento la idea aún no era clara, había algo que sí lo era: si la escena no existía, alguien tenía que crearla.

La forja de un destino

Hubo un punto que pudo cambiarlo todo, la posibilidad de dejar el país estaba sobre la mesa. Italia representaba una alternativa de vida distinta, una oportunidad de empezar de cero.

La decisión que tenía que tomar no era sencilla, siendo aconsejado por su madre a quedarse fue lo que terminó definiendo todo lo que vendría después.

Tomando así el reto de desarrollar una escena que estaba en cero.

Entre Ibiza y la cultura andina

Cuando finalmente decidieron formalizar la idea, el nombre tenía que representar algo más que un simple concepto.

Por un lado, la inspiración venía de referentes globales como «Hi Ibiza”, una marca electrónica ya consolidada y de alto nivel. Por otro, existía la necesidad de crear una conexión con lo local.

Una combinación entre lo internacional y lo andino:

  • Hi: como guiño a la escena global, ese saludo
  • Quilla: Que en quechua significa luna y también parte del nombre de su lugar de origen «Quillabamba».

Naciendo así HI QUILLA.

🎚️ Una propuesta basada en calidad

La idea siempre fue ir por el tech-house, un estilo que ya venían escuchando y que sentían que podía funcionar en Quillabamba, aunque no fuera lo más común, pero en Quillabamba, la electrónica no es lo principal.

Entonces, parte del proceso también fue que la gente entienda cómo se vive ese tipo de eventos.

Al inicio, muchos llegaban sin saber muy bien qué esperar. Algunos se quedaban atrás, otros dudaban en meterse a la pista. Pero poco a poco eso fue cambiando.

Incluso, más de una vez, los mismos organizadores terminaban metiéndose al centro para mover el ambiente. No solo era poner música, también era empujar la energía del evento.

Cuando la fiesta se convierte en concepto

Con el tiempo, los eventos dejaron de ser solo “una fecha más”. Empezaron a tener un concepto detrás, aunque sea simple.

A veces nacía del clima, del lugar o de alguna idea que querían probar. No era algo exageradamente producido, pero sí lo suficiente como para que cada evento tenga su propio estilo. Con el tiempo, también empezó a cambiar la forma de trabajar.

Al inicio, había que buscar DJs, escribirles, insistir y ver si respondían. No siempre pasaba. Pero poco a poco, al tener más eventos encima, eso empezó a cambiar.

Llegó un punto donde algunos artistas ya conocían la marca o querían sumarse. También se abrieron puertas con otras marcas y promotoras, lo que permitió hacer eventos más grandes o compartir producción.

Una escena que busca expandirse

Más allá de los eventos tradicionales, la idea ahora es empezar a probar otras formas de hacer las cosas.

Una de ellas es llevar la música a espacios distintos: miradores, lugares abiertos o escenarios más pequeños, pero bien pensados. También está la idea de grabar sets en vivo y subirlos a plataformas como YouTube, no solo como contenido, sino como una forma de mostrar lo que se está haciendo.

No es algo que ya esté completamente armado, pero sí es una dirección clara.

🎛️ Sobre sus Creadores

foto de josep y fabri fundadores de la productora HI QUILLA

Detrás de HIQUILLA están Jhosep y Fabricio, dos hermanos que han ido construyendo el proyecto desde distintos roles.

Fabricio (Fabri) está directamente ligado a la música y a lo que pasa en cabina, mientras que Jhosep se enfoca más en la organización y en entender cómo se mueve la escena, desde la elección de artistas hasta la forma en que se plantea cada evento.

Gran parte de esta conexión con la música viene desde antes. Su hermano mayor, Willy, fue quien los expuso desde pequeños a distintos géneros, creando una base que con el tiempo se transformó en criterio propio. No era solo escuchar, sino entender la música desde diferentes lados.

Con el tiempo, cada uno encontró su espacio. Fabricio desde el lado artístico y Jhon desde la parte más estratégica. Y sin plantearlo como un plan desde el inicio, terminaron construyendo algo que hoy ya tiene forma.

HIQUILLA no nace de una idea estructurada, sino de ese proceso natural de crecer rodeados de música y llevarlo, poco a poco, a algo más grande.

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