En el corazón de Cusco, entre murales, luces y frecuencias graves que retumban contra las calles de piedra, nació Tripeoo. Una plataforma que une a músicos y oyentes que ven en la música electrónica algo más que una pista de baile: un lenguaje vivo.
De ese impulso creativo surgió Martrip, una de sus experiencias más reconocidas, donde la ciudad se transforma por una noche en un océano de sonido y color.
Pero Tripeoo es mucho más que un evento: es una forma de entender cómo el arte puede conectar a la gente desde la emoción, no desde la etiqueta.
🔊 El origen del trip
Todo empezó por curiosidad. Antes de que existiera Tripeoo había un chico de tan solo 8 años que creció viendo festivales de electrónica en YouTube y conversaciones con amigos sobre fiestas techno que parecían de otro mundo.
Su primer contacto con la electrónica nació por accidente: un viejo celular que acababa de encontrarse con tonos de llamada que escondían fragmentos de canciones y loops cortados de artistas que ni conocía. Luego vinieron los videos de Tomorrowland, Defqon y Creamfields, los DJs que veía detrás de pantallas, los sonidos que lo hacían imaginar lugares que aún no existían para él.
Su hermano lo motivo a adentrarse en ese universo, y aunque las máquinas eran caras y el sueño parecía lejano, algo ya se había prendido dentro de él.
Seis años después junto a unas amistades deciden ir a unos cuantos Raves, pero no sabían qué esperar. Llegaron temprano, cuando el lugar aún estaba medio vacío, sin saber que la verdadera energía despierta cuando la noche ya está en su punto más profundo.
No conocían los nombres de los artistas, ni las canciones, pero algo los atrapó. A diferencia de otras fiestas, aquí no hacía falta cantar ni seguir una coreografía, bastaba con moverse. El cuerpo respondía solo, guiado por un ritmo que no pedía permiso, nadie fingía, nadie destacaba: todos eran parte del mismo pulso.

👣 Martrip: la manifestación del viaje
Martrip nació de una idea tan simple como improbable: hacer una fiesta un martes.
Mientras todos esperaban el fin de semana, alguien pensó que ese día vacío hasta virgen se diría, podía tener su propio latido. La inspiración vino con una palabra que resonó en la cabeza durante una noche sin sueño: Martrip. Inspiración clara de las fiestas de Martech.
Un juego entre Martes, el día, y “trip”, el viaje. El nombre se quedó flotando, y con él, la pregunta: ¿por qué no hacerlo? Había un local, parlantes, amigos, y esa sensación de que no hacía falta mucho más. Así se armó el primero: sin presupuesto, con algo de publicidad, sin expectativas.
Solo un line-up con amigos (Togomut, Fibo-nach y Yemaya), cervezas frías y una pista vacía que poco a poco empezó a llenarse, dos personas, cuatro, seis, veinte. Hasta que la noche se volvió un pequeño universo con su propio ritmo.
Nadie entendía cómo un martes podía tener tanta energía, pero la magia estaba ahí. Y cuando terminó, ya no había duda: Martrip había nacido para quedarse.
En la segunda edición, el doble de gente llegó, el proyecto dejó de ser un experimento y empezó a tomar forma de algo más grande: una comunidad, una identidad, una marca que encontraba en lo improbable su razón de ser.

🤝 La esencia de Tripeoo
Lo que empezó como un experimento de martes se volvió una constante, cada nueva edición de Martrip reunía más gente, más ganas, más historias, los nombres se repetían, y lo que era casual se convirtió en ritual.
En medio de ese crecimiento, surgió la necesidad de tener una raíz que sostuviera todo aquello que estaba naciendo. Así apareció Tripeoo.
Una productora nacida para proteger la marca, la escena comenzaba a multiplicarse y los nombres a confundirse. Otros proyectos surgían con nombres parecidos, y la idea de Tripeoo nació para evitar que lo auténtico se diluyera.
Era una forma de decir: esto es nuestro, esto nació de verdad, esto sigue un propósito.
“Trip” por el viaje que representa cada evento, “eoo” como un guiño a la canción de Bad Bunny en su Albúm DtMF, ya que no solo se planean hacer raves sino ampliar el espectro musical de la productora.
Con el tiempo, Tripeoo se consolidó no solo como una productora, sino como una familia sonora que busca que la música suceda, siendo un espacio para dar a conocer a nuevos talentos y la gente disfrute de ese viaje sonoro.
🌀 Para quien va por primera vez a un Rave
Y para quienes llegan por primera vez, el primer consejo es simple: Siente.
No llegues esperando entenderlo todo, ni busques encajar, solo deja que la música te encuentre. Cada quien baila como quiere, como le nace, nadie se fija en tu ropa, en tus pasos o si conoces al Dj; lo único que importa es que te muevas.
El rave es el único lugar donde todos pueden ser iguales sin importar de donde vengan: gente de distintos lugares, acentos, colores y estilos, compartiendo todos lo mismo sin palabras.
🎛️ Sobre su Creador

Gabriel Chávez Carhuarupay o mejor conocido artísticamente como Ignis es un joven Dj, productor y fundador de Martrip y la casa del mismo, Tripeoo.
Nacido en la ciudad del Cusco, pero con la mirada puesta en los sonidos del mundo, comenzó su relación con la música de forma autodidacta, explorando desde niño los ritmos electrónicos que descubría entre tonos de celulares y sets en línea de festivales globales.
Su acercamiento al rave fue un punto de quiebre: entendió que la música no necesitaba letra ni fama, solo conexión, esa idea se volvió el eje de su trabajo: crear experiencias donde el beat sea una forma de encuentro.
De esa visión nacen Martrip y Tripeo, proyectos que combinan intuición, energía y comunidad.
Más que construir una marca, Ignis busca mantener encendida una experiencia: que la música siga sucediendo, incluso cuando nadie la esté esperando.
🎚️ La escena que crece… y lo que se pierde
Para Ignis, el crecimiento de la escena electrónica en el Perú es una señal positiva… pero no perfecta.
Le alegra ver que cada vez más gente se anima a escuchar, a experimentar y a crear.
Pero cuando algo se masifica, también cambia su energía. Esa expansión, que por un lado abre puertas, también trae nuevos retos: la seguridad, el cuidado del espacio, la intención detrás de cada evento.
También observa otro fenómeno: la fiebre por organizar eventos sin propósito. Puedes tener el mejor local, las luces más caras o el DJ más popular, pero si no hay alma, el evento queda vacío.
Por eso, Tripeo busca ser algo más: un espacio donde la gente recuerde que la música no se trata de llenar lugares, sino de llenar momentos.



